La meditación o mindfulness se utiliza hoy en día como una terapia complementaria que tiene como objetivo final la mejora de la salud y la sensación de bienestar. En la última década son muchas las personas que se han sumado a esta modalidad, reduciendo los niveles de estrés y modificando sus propias emociones.

Las prácticas de meditación modernas tienen su origen en ciertas religiones asiáticas y tradiciones espirituales. Puede practicarlo todo el mundo, pero hay que ser conscientes que se trata de un proceso mental muy fuerte que requiere de práctica y dedicación.

Si estás decidida a entrar en el mundo de la meditación te animamos a ello: es la manera perfecta de ayudar a cobrar conciencia y a restablecer la conexión con nuestro interior. A través de la atención y concentración conseguirás un estado profundo de calma y bienestar.

Te proponemos algunos consejos que facilitarán la introducción a la meditación.

Encuentra un lugar apropiado y silencioso

Aunque durante la meditación vas a estar con los ojos cerrados, es importante que encuentres un sitio donde puedas sentirte cómoda. No hace falta que cumpla con unas características ni elementos concretos, simplemente debes sentirte bien, segura y relajada.

Para ello, es fundamental evitar cualquier ruido. Desconecta tu móvil e intenta eliminar cualquier interrupción durante la sesión.

Pon atención a tu postura

No hace falta complicarse con posturas extrañas ni incómodas, lo importante es mantener la espalda recta y encontrar una postura sencilla que te permita corregir cualquier mal gesto o posición. Tus manos deben permanecer encima de tus muslos y debes inclinar la cabeza ligeramente hacia delante.

Deberás tener los ojos cerrados durante la meditación y la mandíbula relajada, coloca tu lengua en la parte trasera de los dientes superiores e intenta no dormirte… ¡puede pasarte al principio!

De momento, 10 minutos es suficiente

Para empezar a meditar empieza con intervalos de 10 minutos. Aunque parezca sencillo, debes dedicar este tiempo, con los ojos cerrados, enteramente a tu mente.

Para no tener que depender del reloj utiliza una alarma o temporizador. También podrías calcularlo a través de la música o con una pista de reproducción que coincida con esta duración y te avise al finalizar el tiempo.

Concéntrate en tu cuerpo y respiración

Cuando estés lista cierra los ojos y ya puedes empezar. ¿Cómo? No te agobies, paso a paso. La meditación no es tarea fácil pero con dedicación y disciplina se puede lograr.

Para ello es necesario que seas consciente de cada parte de tu cuerpo, debes sentir como la fuerza de la gravedad actúa encima de ti.

Tienes que ser consciente de la oscuridad y concentrarte en ella, vendrán muchas imágenes y recuerdos a tu mente, debes evitar que esto te influya e intentar pensar única y exclusivamente en la oscuridad. Para conseguirlo puede ayudarte la respiración. Enfócate en ello y siente como entra el aire en tu interior, como tus pulmones se llenan y como lo expulsas finalmente por la nariz.

Aunque hay muchas modalidades dentro de la meditación, desde Hale hemos destacado algunos de los puntos que consideramos más importantes y que pueden ayudarte en la iniciación a esta modalidad.

¿Te animas entonces a entrar en el fascinante mundo de la meditación?